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En tiempos de emergencia, también puede ser feliz: guía para controlar las emociones

20 mar 2020
En tiempos de emergencia, también puede ser feliz: guía para controlar las emociones
Especialista dice cómo lidiar con esta nueva situación motivada por el coronavirus. La mentalidad positiva es la clave.
El coronavirus vino a cambiar la vida de todos nosotros. Nos enfrentamos a diario con miedo, sentimientos de ansiedad, incertidumbre o duda, conmocionados por el informe de lo que está sucediendo en todo el mundo. A pesar de todo y el pánico, debemos tratar de enfrentar esta pandemia generada por Covid-19 con una mentalidad positiva y pensar que, como los demás, y no se sabe cuándo, se superará. Pero, para eso, tenemos que reconocer las etapas de emoción que atravesaremos, para que sea posible enfrentar lo desconocido de una manera más pacífica y no dejar de ser feliz.
La escritora y oradora, Pilar Jericó, reconocida como una de las líderes feministas líderes en España, en la categoría de pensadoras y expertas, y autora del libro "Medo Zero", se dedica al desarrollo personal, a cómo utilizar el cambio, el talento y Innovación de vida y carrera. También es presidente de la consultora BeUp, y enumeró, en un artículo para El País, las seis etapas que atravesaremos hasta el final de esta pandemia. Sobre todo, sirve, según él mismo, para comprender de una manera muy simple el proceso emocional que experimentaremos.
Reproducimos la explicación del experto en su totalidad.
La curva del cambio
1. Llamado a la aventura: "Hay un virus en China". Este fue el comienzo. La llamada puede ser de dos tipos, como paradójicamente dice la medicina tradicional china: llamada del cielo, cuando se desea, o llamada del trueno, cuando no la estamos buscando y cambia nuestros planes. El coronavirus pertenece al trueno, que llama a la mayoría de los mortales. Pocos esperaban que esto sucediera.
2. Negación: "No sucederá aquí". La negación es una etapa común en casi todos los cambios no deseados. Es el más difícil de asimilar. Nunca creemos que nos afectará. Estamos llenos de excusas, como que China está muy lejos o simplemente otra gripe, y olvidamos la evidencia: que el mundo está globalizado, incluso para las enfermedades. Durante el período de negación, cuando nos damos cuenta de que puede afectarnos, podemos desarrollar una variante: ira o ira. Estamos furiosos con el sistema, con la falta de medidas tomadas por las autoridades, con eventos deportivos, manifestaciones o reuniones que nos han hecho seres expuestos al contagio. La ira debe ser superada, tengamos razón o no. Si permanecemos en esta fase, estaremos perdidos, porque perderemos la oportunidad de aprovechar el aprendizaje que existe ante cualquier crisis.
3. Miedo: "¿Qué nos pasará?" Esta es la emoción más profunda y paralizante que existe. Existe un miedo saludable, que es la prudencia, que nos obliga a protegernos y quedarnos en casa. Y hay otro miedo tóxico que nos lleva a la histeria colectiva, a las compras compulsivas o a no dormir por la noche. El miedo es otra fase por la que tenemos que pasar rápidamente. Es inútil dejarse llevar por la emoción, que en muchas ocasiones se vuelve más contagiosa que la enfermedad misma. Posiblemente, porque nos duele profundamente y nos vacía de la posibilidad de enfrentar la crisis de la mentalidad positiva de cambio, sentido común y fuerza.

4. Cruzando el desierto: "Estoy triste y vulnerable". No hay más miedo o enojo, solo incomodidad y tristeza en su forma más pura. Estamos abrumados por la cantidad de enfermos y fallecidos, conocemos a las personas afectadas o somos nosotros mismos. Es un momento de pura aceptación de la realidad. En la crisis del coronavirus, es necesario enfrentar el viaje por el desierto. La mentalidad positiva, sin atravesar el desierto, es falsa y temporal (a excepción de aquellos que viven en constante positivismo artificial o tienen problemas con la empatía, lo que aún es negación). La buena noticia es que los desiertos también serán abandonados. Podemos estar atrapados en la ira o la negación, pero la mayoría de las personas, tarde o temprano, pueden superar la tristeza.
5. Nuevos hábitos y confianza. Tan pronto como se acepta la realidad, comienzan los nuevos hábitos y la autoconfianza. Normalizamos la realidad. Si estamos aislados, encontramos los aspectos positivos. Ofrecemos ayuda a otros por serenidad y no por miedo; nos reímos de la situación y, lo que es más importante, estamos abiertos al aprendizaje. Cuanto más intentemos encontrar los aspectos positivos que esta crisis quiere enseñarnos, más rápido podremos cruzar la curva del cambio.
6. Fin de la aventura. El coronavirus ha pasado y yo soy más fuerte. Esta crisis será histórica. Vendrán otros, nuevos problemas, y eso significa que estamos vivos. Si conocemos el proceso y aprendemos como individuos y como sociedad, valdrá la pena, a pesar de las muchas pérdidas que tuvimos en el camino.

Fuente: Idealista / Noticias
 

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